TRABAJO SOCIAL
Trabajo social como profesión se ha configurado a la luz de sucesivas transformaciones histórico-sociales, las cuales contribuyeron a la construcción de su especificidad1 y a los elementos constitutivos de la misma; pero a la vez originaron un marco de ambigüedades y contradicciones que condicionaron la posibilidad de consolidar una base teórica que responda a las necesidades de la profesión, y permita redireccionar la intervención, proyectando la misma en la práctica concreta.
Desde los antecedentes del Trabajo Social, hasta el momento de su institucionalización, las concepciones acerca del objeto y el sujeto de intervención, los objetivos específicos, como así también el rol profesional, han asumido diferentes posicionamientos, lo que posibilitó mirar hacia adentro de la profesión, a partir del análisis del presente pero con una visión crítica del pasado, generando un espacio de reflexión y construcción profesional abierto hacia el futuro.
El roí profesional definido desde la teoría y el rol efectivamente desempeñado en la práctica profesional constituye el eje de esta ficha de cátedra, la cual tendrá como objetivo fundamental definir los lineamientos teóricos provenientes del ámbito académico acerca del rol profesional y en qué medida son contradictorios con los requerimientos explícitos provenientes de la demanda social y laboral con relación al rol de! trabajador social.
- EL ROL DEL TRABAJADOR SOCIAL
La especificidad del Trabajo Social puede ser definida como un aspecto dinámico, en continua construcción, permitiendo de este modo, la redefinición de sus elementos constitutivos. El rol profesional es una parte constitutiva de la especificidad, y como tal se resignifica constantemente.
Genéricamente, rol es un concepto que puede ser definido como el pape! que ejerce una persona cuando ocupa una posición, y de la cual se espera una determinada conducta mientras ejerce ese rol.
Las expectativas en torno al rol desempeñado proviene de dos líneas:
1. En primer lugar, las expectativas que los demás tienen acerca de la conducta de quien ocupa una posición y ejerce un determinado rol. Es decir todo lo que los demás esperan que esta persona realice en el ejercicio de su rol. Esto configura el "deber ser para los demás", un primer aspecto de la estructura del rol.
2. Por otra parte, se encuentran las expectativas que se tienen acerca de la propia conducta mientras se ocupa una posición determinada. Es decir, todo lo que uno mismo espera realizar mientras ejerce un determinado rol. Este segundo aspecto se constituye en el "deber ser para sí mismo".
3. Finalmente se encuentra un tercer aspecto, el cual se refiere a lo que efectivamente se hace en la práctica profesional. Frecuentemente en este ámbito se produce un antagonismo entre los anteriores aspectos.
Teniendo en cuenta esta estructura genera! del rol, en Trabajo Social el "deber ser para los demás" se configura de acuerdo a los requerimientos que provienen de las instituciones y de los sujetos sociales, quienes se constituyen en usuarios de los servicios de las mismas. Por otra parte el "deber ser para sí mismo " se configura por aquello que el trabajador social espera de sí en el ejercicio de su rol profesional, según los lineamientos teóricos, metodológicos y éticos que provienen del ámbito académico.
Para concluir el trabajador social no debe convertirse en un rehén de los mandatos institucionales, sino comenzar a revalorizar cada espacio laboral, originando cambios paulatinos que se proyecten hacia el exterior, transformando cualitativamente la intervención profesional y la relación con los sujetos sociales.
Será a través del aporte y el intercambio entre ambos espacios (académico e institucional) lo que permitirá desentrañar la contradicción entre el rol declamado académicamente y el rol despeñado en la práctica profesional. Se hace por ello necesario la formación de alianzas entre los distintos profesionales, no desde la homogeneidad, sino desde la diferencia, pero sobre la base del consenso, el cual tenga una proyección concreta en la realidad, resignificando de este modo el Trabajo Social en un proceso de construcciónconstante.
Bibliografia
* http://revistas.ucm.es/trs/02140314/articulos/CUTS0303110073A.PDF
